No hay ninguno que sea honrado, porque trabajando nadie obtiene riqueza, aseguró
Se reúne cotidianamente con ellos, departe el pan y la sal en su mesa, y son los privilegiados (políticos y empresarios) de su agenda cotidiana. Quizá porque los conoce de cerca, el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, se atrevió a señalar públicamente que “no hay rico que no sea rico sin haber robado”.
“Quien no espera bienes futuros, va ansioso y sediento con los bienes de la Tierra, los que se llenan los bolsillos de dinero con millones, millones y millones. No hay rico, rico, rico que sea honrado, porque trabajando nadie se hace rico, si así uno se hiciera rico, los burros serían los más ricos”, agregó.
En una de esas raras ocasiones, el purpurado aceptó darse un baño de pueblo con voceadores agremiados a la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos, gente que trabaja todos los días de sol a sol distribuyendo lo que este reportero y otros compañeros de la profesión escriben.
Sandoval Iñiguez fue invitado para encabezar la eucaristía con motivo del Día del Voceador, y durante su sermón elogió la pobreza y humildad en que viven éstos, pero también hubo fuertes regaños para los padres que no podían controlar los gritos de sus hijos.
“Aquellos niños por allá, ¿no tienen padres que los cuiden?, ¿son huérfanos?”, dijo al tiempo que enrojecía su rostro.
El prelado no había terminado de lanzar críticas a la clase pudiente y remató: “Trabajando nadie se hace rico, si eso sucede es porque hubo explotación, algún engaño, ganar poco y hacer trabajar mucho, en fin, muchas cosas para hacerse uno rico. San Agustín dijo, aquel gran padre de la Iglesia dijo: El rico es ladrón o hijo de ladrones, si obtuvo el dinero es porque es ladrón o hijo de ladrones, y está dicho por San Agustín”.
Al concluir la celebración eucarística, Sandoval Iñiguez motivó un tumulto entre la gente que pretendió acercársele y los reporteros que buscaban entrevistarlo. Cual Moisés ante el Mar Rojo, se abrió pasó con su báculo plateado y escuchó tres preguntas; la última, relacionada con sus declaraciones en la homilía, recibió por respuesta un “no tengo voz, no tengo voz”. Previamente a su sermón había dicho que estaba enfermo, con “quebranto de huesos y calentura”, pretexto que utilizó para escabullirse de las indagaciones.
Toda la misa el prelado estuvo visiblemente molesto, especialmente al hablar sobre los periodistas, “que no distinguen, que no saben nada de nada”, y se quejó de que algunos representantes de los medios de comunicación no distinguen la homilía de toda la celebración eucarística.
El dirigente de la CROC, Antonio Alvarez Esparza, uno de sus comensales en la verbena, pidió a los medios no provocar más discordia con el tema del limosnazo al Arzobispado de Guadalajara para la construcción del Santuario de los Mártires.
Sandoval Iñiguez se quejó también de la época actual, a la que calificó de casi pagana y secularizada, donde las nuevas generaciones crecen sin fe y como “paganitos”, por tanto, los exhortó a buscar en el trabajo un servicio a Dios, a la justicia y la verdad.
No tengo voz
JORGE COVARRUBIAS