Miguel Ángel Sánchez Romero
De cara al proceso electoral del 2009, el Partido Acción Nacional a nivel local presenta una de sus peores crisis. La pugna por la candidatura al gobierno del Estado y otros puestos que se estarán disputando en el próximo proceso electoral han evidenciado a la dirigencia estatal y a su presidente Fernando Antero, esto ha ocasionado que muchos de los panistas que lo respaldaban ahora le den la espalda o prefieran mantenerse a distancia del presidente. Los errores que ha cometido y su la falta de visión para resolver los problemas internos han ocasionado que el PAN en el Estado se fracture y pierda liderazgo, lo cual ha afectado tanto a nivel municipal y estatal, en los que no pudo conciliar las diferencias de sus integrantes para evitar las disidencias por todos conocidas.
Otra frustración que han padecido los panistas desde el arribo de Antero Valle a la dirigencia estatal ha sido su intromisión en los Comités Directivos Municipales, en donde ha querido imponer su ley, violentando su autonomía y presionando a los líderes municipales para que lo respalden en sus decisiones. Acciones que han provocado la inconformidad de ocho de los diez Comités Municipales que han decidido hacer un frente común en contra de las estrategias del presidente estatal y su fracción que buscan incidir de forma directa en el próximo proceso electoral interno, donde Antero ya ha mostrado su parcialidad a favor del aspirante capitalino a la gobernatura, facilitándole lo necesario y haciéndose el desentendido, para que inicie precampaña fuera de tiempo, aunado a su evidente intromisión en la pasada elección del CDM de la capital, en donde redobló esfuerzos para imponer a su triste candidato y mantener de su lado al menos a los Comités Municipales de Colima y Tecomán.
El responsable directo de la crisis por la que transita Acción Nacional en el Estado es el presidente estatal, ya que ha dedicado su tiempo a buscar los reflectores como burda estrella de telenovela y hacer campañas mediáticas de bajo perfil, olvidando por completo el compromiso que hizo con el panismo colimense al asumir la dirigencia estatal, de guiarse, respetar y hacer cumplir los estatutos, reglamentos y principios de doctrina del partido. Su vanidad lo ha hecho perder piso y rodearse de aduladores que sin percatarse del daño que le hacen a él y al PAN lo han llevado por el camino equivocado haciéndolo perder la noción del tiempo y de la realidad, pero sobre todo lo han confrontado con los panistas que confiaron en él y en su palabra.
La falta de liderazgo al interior del PAN en el Estado puede ser la diferencia que lo deje nuevamente en el “ya merito” para el 2009. Lo único que está claro en Acción Nacional, es que no hay quien ponga orden ni marque un rumbo a seguir, y esto ha ocasionado que cada quien haga lo que quiera, provocando enfrentamientos internos entre grupos y aspirantes que desean contender por un puesto de elección popular.
Mientras el dirigente estatal no deje de lado su vanidad, se retire a su fracción que tanto daño le hace, ponga los pies en la tierra, se llene de valor y enfrente a los grupos sin miedo y garantice en todo momento la imparcialidad y trasparencia en los procesos internos, el PAN seguirá sin rumbo fijo, sin dirección y con un futuro incierto.
Aún es tiempo de que Fernando Antero recapacite y retome las riendas que le fueron arrebatadas. En él está pasar a la historia como un dirigente más que utilizó el puesto para su beneficio personal y de su fracción o como el líder que condujo al PAN al mejor de los puertos.
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